Nuestra Historia de superacion – BELLAVERA
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Nuestra Historia de superacion

Nuestra historia

Bellavera nació en 2014 por una razón que no tiene nada que ver con la moda: mi hijo.

Le habían diagnosticado autismo. Y con el diagnóstico llegó todo lo demás: las terapias, las horas de coche, las semanas organizadas alrededor de sus sesiones, y una pregunta que me quitaba el sueño — cómo iba a pagar todo aquello.

No tenía el dinero. Y tampoco tenía un trabajo que me dejara estar con él cuando me necesitara, que era casi siempre. Los horarios de oficina y la vida que llevábamos no cabían en el mismo día. Tenía que buscar otra salida, una que me permitiera cuidar de mi hijo sin dejar de sostener la casa.

Así que empecé a vender vestidos.

Al principio eran muy pocos, elegidos uno a uno, con mucho cuidado, porque no había margen para equivocarse: cada prenda que no se vendía era dinero que hacía falta en otro sitio. Preparaba los pedidos en los ratos que podía, muchas veces de noche, cuando la casa por fin se quedaba tranquila.

Sin darme cuenta, fui aprendiendo. A distinguir un tejido que cae bien de uno que se marca. A saber qué corte favorece a un cuerpo de verdad y cuál solo funciona en un escaparate. A entender que una mujer no quiere solo un vestido: quiere sentirse bien cuando se lo pone. No lo aprendí en ninguna escuela. Lo aprendí porque no me lo podía permitir de otra manera.

Cada venta era una sesión pagada. Cada buena temporada, un respiro. Y poco a poco, sin un plan grandioso detrás, aquello dejó de ser una salida de emergencia para convertirse en algo de lo que sentirme orgullosa.

Han pasado más de diez años.

Hoy Bellavera es una tienda española, más grande que aquellos primeros vestidos, con un equipo detrás. Pero elegimos exactamente igual que el primer día: prenda a prenda, pensando en la mujer que va a ponérsela. Buscamos tejidos que caigan como deben y aguanten más de un verano. Cortes pensados para cuerpos reales, no para maniquíes. Y tallas para todas, porque sabemos lo que es salir de una tienda con las manos vacías.

Y algo no ha cambiado, ni cambiará: detrás de cada pedido seguimos estando personas. Cuando nos escribes, te contesta alguien de aquí, alguien que conoce las prendas porque las ha tenido en las manos. Cuando compras, alguien elige tu vestido, lo dobla y lo prepara para ti.

Cada una de esas compras, durante todos estos años, ha sostenido esta historia. La de una madre que no tenía cómo pagar unas terapias y decidió encontrar la manera.

Gracias por formar parte de ella.

Bellavera. Para que el espejo te devuelva la sonrisa.